Thursday, February 12, 2026

La hora del pensar profundo









Habla un poeta de “la hora De la conciencia y del pensar Profundo". Lo imagino Absorto en su escritorio Contemplando al este La nieve de las cumbres Encendidas todavía del rubor Del sol poniente, ya escondido Tras los montes de la costa En el oeste. Se alza la noche Desde la tierra oscura Y el ladrido lejano de los perros.


Wednesday, February 11, 2026

Arbusto en llamas








No se hable más del asunto

Quede olvidado entre las ramas

Secas del espinoso arbusto

Que ha de arder al golpe demoníaco

Del verbo y pedernal hecho pedazos

Del destello. 

No se hable más.

Ya mucho han dicho el odio

Y la mentira. Ya mucho se ha dictado.


Arde el arbusto en la amenaza

Y graba el ígneo signo de la voz:

La estentórea sentencia del silencio.


Tuesday, February 10, 2026

Seres nocturnos

 Seres nocturnos













Hay quienes por las noches

Se vuelven gatos pardos en las sombras:

Hirsuto el pelaje, ávidas las garras, 

Febriles ágatas los ojos, filudo el diente.


Gente hay también que del murciélago

El vuelo adquiere, de la raposa el olfato,

Del comején la mandíbula que roe

Y roe en las horas del silencio oscuro.


Y hay más de alguno que siente

Transformarse en ángel defensor 

Del Paraíso: espada en llamas,

Voz en cuello, rauca, autoritaria.


Alberga, así, la noche multitudes

De poder violento, ciegas a la luz,

Bestias feroces del eclipse. Seres

De las sombras y de lo oscuro.


De noche, ya ido el sol, alta la luna,

Hay quienes a escondidas se transforman. 


Saturday, October 25, 2025

Ventana al sol

Descomunal estrella, 

el sol de estío 

calcina el aire, 

inflama de luz 

la tarde. 

Asalta 

las ventanas.



Tuesday, September 16, 2025

No hay un origen







No hay un origen: de lo vacío

Surge la luz del agua, como vertiente

Que de la roca mana, iridiscente,

Y canta. Cantan también las aves

En la enramada: la arboleda en sombra

Del lugar ameno. Parque o plazoleta urbana,

Imitación imperfecta en miniatura humana

Del jardín emparedado, de la vega

Y los frutales en flor, de los arroyos 

Y el manantial: penacho de agua y luz

Que el viento comba, agita y dispersa

En garúa de humedad iluminada.

No hubo origen. Del vacío mana

Eternamente la luz paradisíaca:las aguas.

Saturday, April 12, 2025

Imago












                    Why me? I am but a bit

                    Of matter—conscious 

                    Brief encarnacion

                    Of time—its energy.

                    My words are the voice 

                    Of others—I breath

                    The common air—

                    Poisoned by all for all

                    —our mutual condemnation.

                    Ours is the sun, its daily rout

                    Across the sky above us.

                    Ours the vault of night,

                    Dully blinded for ever,

                    Ominously dark but 

                    for the moon, an omen too

                    Of change—the passing time—

                    Of deeper wells of nothingness—

                    Oblivion. —Why me? 

                    We chant in chorus.




Sunday, December 22, 2024

A Poem by Edgar Lee Masters


Schroeder the Fisherman

I sat on the bank above Bernadotte

And dropped crumbs in the water,

Just to see the minnows bump each other,

Until the strongest got the prize.

Or I went to my little pasture,

Where the peaceful swine were asleep in the wallow,

Or nosing each other lovingly,

And emptied a basket of yellow corn,

And watched them push and squeal and bite,

And trample each other to get the corn.

And I saw how Christian Dallman's farm,

Of more than three thousand acres,

Swallowed the patch of Felix Schmidt,

As a bass will swallow a minnow

And I say if there's anything in man —

Spirit, or conscience, or breath of God

That makes him different from fishes or hogs,

I'd like to see it work!


Shroeder, el pescador

Sentado en la orilla del Bernardotte

lancé migas de pan al agua,

sólo por ver a los peces darse empeñones

hasta que los más fuertes se llevaron el premio.

O fui a mi granja, donde los cerdos, pacíficos,

dormían en el fango o se olían cariñosamente,

y les vacié en el suelo un cubo de maíz maduro.

Y observé cómo se empujaban unos a otros, 

chillando y mordiendo, pisoteándose por el maíz.

Y he visto cómo la granja de Christian Dallman,

de más de tres mil acres, se ha tragado 

el pequeño terreno de Felix Sschmidt

como se tragaría un róbalo a un pez más pequeño.

Y me dije que si hay algo en el hombre---

espíritu o conciencia o un soplo divino---

que lo hace diferente de los peces y los cerdos,

me gustaría verlo.